Análisis del agua en albercas: qué revisar según la NOM-245 en México

Mantener una alberca limpia no se trata únicamente de que el agua se vea cristalina. Una alberca puede verse clara a simple vista y aun así tener problemas de pH, bajo nivel de desinfectante, exceso de cloraminas, contaminación microbiológica o parámetros fuera de rango.

Por eso, en México existe la NOM-245-SSA1-2010, una Norma Oficial Mexicana que establece los requisitos sanitarios y de calidad del agua que deben cumplir las albercas, con el objetivo de minimizar o controlar riesgos a la salud de los usuarios.

Esta norma es especialmente importante para albercas que prestan servicio público, como hoteles, moteles, clubes deportivos, balnearios, centros vacacionales, centros de enseñanza, desarrollos turísticos y parques acuáticos.

En este artículo te explicamos qué análisis del agua se deben revisar, qué parámetros considera la NOM-245 y por qué es importante llevar un control constante de la calidad del agua.

¿Qué es la NOM-245-SSA1-2010?

La NOM-245-SSA1-2010 es la norma mexicana que establece las especificaciones sanitarias y los parámetros de calidad del agua que deben cumplir las albercas en México.

Su objetivo es reducir riesgos sanitarios para los usuarios, especialmente en instalaciones donde varias personas utilizan la misma alberca durante el día.

La norma considera aspectos como limpieza, mantenimiento, desinfección, operación, análisis del agua, control microbiológico y registro de actividades en bitácoras.

Aunque muchas albercas residenciales no están obligadas a cumplirla como una alberca pública, sus parámetros sirven como una excelente referencia para mantener el agua en mejores condiciones.

¿A qué tipo de albercas aplica?

La NOM-245 aplica a albercas que prestan servicio público o que forman parte de establecimientos como:

Hoteles.
Moteles.
Clubes deportivos.
Balnearios.
Centros vacacionales.
Centros de enseñanza.
Desarrollos turísticos.
Parques acuáticos.
Cualquier instalación que preste servicio público con alberca.

Esto significa que una alberca de uso comercial o público debe tener mayor control que una alberca residencial, ya que el número de usuarios, la carga orgánica y los riesgos sanitarios son mayores.

¿Por qué no basta con que el agua se vea cristalina?

El agua cristalina es una buena señal visual, pero no garantiza por sí sola que el agua sea segura.

Una alberca puede verse limpia y aun así tener el pH fuera de rango, bajo nivel de desinfectante o presencia de microorganismos. También puede tener exceso de cloro combinado, conocido como cloraminas, que suele asociarse con olor fuerte, irritación en ojos y mala calidad del agua.

Por eso, el análisis del agua debe hacerse con mediciones reales y no únicamente “a ojo”.

Una buena operación combina tres elementos: filtración adecuada, limpieza física y control químico/microbiológico.

Parámetros principales que se deben revisar

La NOM-245 considera varios parámetros para evaluar la calidad del agua. Algunos se revisan varias veces al día durante el periodo de operación y otros se analizan de forma semanal o bimensual.

Entre los principales se encuentran:

pH.
Turbidez.
Cloro residual libre.
Cloraminas.
Bromo residual libre.
Bromaminas.
Ácido cianúrico o isocianuratos clorados.
Coliformes fecales.
Amebas de vida libre.
Materia flotante.

Cada uno ayuda a revisar una parte diferente de la calidad del agua.

pH del agua

El pH indica qué tan ácida o alcalina está el agua. Es uno de los parámetros más importantes porque afecta directamente la comodidad del usuario, la efectividad del desinfectante y la protección de los equipos.

De acuerdo con la NOM-245, el rango permisible de pH en albercas es de 6.5 a 8.5. La frecuencia mínima de medición indicada es cada 4 horas durante el periodo de operación, iniciando con la apertura al público.

Cuando el pH está fuera de rango, pueden aparecer problemas como irritación en ojos y piel, agua turbia, corrosión, incrustaciones, sarro o baja efectividad del cloro.

En la práctica diaria, muchas albercas residenciales suelen manejar rangos más cerrados para mejor comodidad y eficiencia, pero para efectos normativos la NOM establece el rango mencionado.

Turbidez

La turbidez indica qué tan clara o transparente está el agua. Una alberca turbia puede dificultar la visibilidad del fondo, afectar la seguridad de los usuarios y reflejar problemas de filtración, suciedad o desbalance químico.

La NOM-245 establece como límite 5 UTN o una penetración de luz mayor a 2 metros con disco Secchi. La frecuencia mínima indicada es una vez al día, a mitad del periodo de operación.

Si el agua se ve opaca o lechosa, no siempre significa que falte cloro. También puede deberse a filtro sucio, pH alto, exceso de partículas suspendidas, mala circulación, material filtrante saturado o uso elevado de la alberca.

Cloro residual libre

El cloro residual libre es el cloro disponible para desinfectar el agua. Es uno de los parámetros más importantes en albercas que utilizan productos clorados como sistema de desinfección.

La NOM-245 establece un rango de 1.0 a 5.0 mg/L de cloro residual libre. La medición debe realizarse cada 4 horas durante el periodo de operación, iniciando con la apertura al público.

Es importante entender que no es lo mismo “oler a cloro” que tener buena desinfección. De hecho, un olor fuerte puede estar relacionado con cloro combinado o cloraminas, no necesariamente con cloro libre efectivo.

Si el cloro libre está bajo, el agua puede quedar expuesta al crecimiento de microorganismos. Si está demasiado alto, puede causar incomodidad, irritación o desgaste en ciertos materiales.

Cloraminas

Las cloraminas se forman cuando el cloro reacciona con materia orgánica, sudor, orina, residuos corporales, bloqueadores solares u otros contaminantes introducidos por los bañistas.

La NOM-245 establece un límite de 0.0 a 0.5 mg/L para cloraminas, con una frecuencia de medición semanal.

Este parámetro es muy importante porque muchas veces el olor fuerte a “cloro” en una alberca no significa que esté bien desinfectada, sino que puede haber acumulación de cloro combinado.

Cuando las cloraminas se elevan, puede haber irritación en ojos, olor desagradable y menor calidad del agua.

Bromo residual libre

Algunas albercas o spas utilizan bromo en lugar de cloro como sistema de desinfección. El bromo es más común en ciertos sistemas especiales, spas o cuerpos de agua con temperatura más alta.

La NOM-245 establece para bromo residual libre un rango de 2.0 a 6.0 mg/L, con medición cada 4 horas durante el periodo de operación.

Este parámetro solo aplica cuando el sistema de desinfección utilizado es bromo.

Bromaminas

Las bromaminas son compuestos que se forman cuando el bromo reacciona con contaminantes presentes en el agua.

La NOM-245 establece un límite de 0.0 a 0.5 mg/L para bromaminas, con frecuencia de medición semanal.

Al igual que las cloraminas, su control ayuda a mantener una mejor calidad del agua y reducir molestias para los usuarios.

Ácido cianúrico o isocianuratos clorados

El ácido cianúrico funciona como estabilizador del cloro, ayudando a protegerlo de la degradación por los rayos del sol. Es común encontrarlo en productos como tabletas o pastillas de cloro estabilizado.

Sin embargo, cuando se acumula en exceso, puede afectar la efectividad del cloro. Por eso es importante medirlo, especialmente en albercas exteriores donde se usan productos estabilizados de forma constante.

La NOM-245 establece un límite de 100.0 mg/L para alberca no techada y 0.0 mg/L para alberca techada, con frecuencia de medición semanal.

Este punto es muy importante porque muchas albercas pueden tener buen nivel de cloro aparente, pero si el estabilizador está demasiado alto, la desinfección puede verse afectada.

Coliformes fecales

Los coliformes fecales son indicadores de contaminación microbiológica. Su presencia puede representar riesgo sanitario y señalar contaminación por materia fecal o fallas en la desinfección.

La NOM-245 establece un límite de menor a 40 NMP/100 mL para coliformes fecales. La frecuencia mínima indicada es bimensual durante la temporada de uso.

Este análisis normalmente debe realizarse en laboratorio, siguiendo los métodos de muestreo y análisis correspondientes.

Para albercas de uso público, este control es especialmente importante porque existe mayor carga de usuarios y mayor posibilidad de contaminación.

Amebas de vida libre

La NOM-245 también considera el análisis de amebas de vida libre, como Naegleria spp y Acanthamoeba spp.

De acuerdo con la norma, deben estar ausentes. Este análisis aplica para albercas con temperatura del agua mayor a 30 °C y se realiza de forma bimensual durante la temporada de uso.

Este parámetro es especialmente relevante en albercas climatizadas, spas, jacuzzis o cuerpos de agua donde la temperatura se mantiene elevada.

Materia flotante

Además de los parámetros químicos y microbiológicos, la NOM-245 también considera la presencia de materia flotante.

La alberca no debe contener más de 10 unidades de materia flotante por metro cuadrado de superficie.

Esto incluye hojas, insectos, basura u otros elementos visibles flotando en el agua. Para controlar este punto, es importante mantener una buena limpieza superficial, skimmers funcionando correctamente y circulación adecuada.

Tabla rápida de parámetros según NOM-245

Parámetro Límite según NOM-245 Frecuencia mínima
pH 6.5 a 8.5 Cada 4 horas durante operación
Turbidez 5 UTN o luz mayor a 2 m con disco Secchi Una vez al día
Cloro residual libre 1.0 a 5.0 mg/L Cada 4 horas durante operación
Cloraminas 0.0 a 0.5 mg/L Semanal
Bromo residual libre 2.0 a 6.0 mg/L Cada 4 horas durante operación
Bromaminas 0.0 a 0.5 mg/L Semanal
Ácido cianúrico No techada: 100 mg/L / Techada: 0 mg/L Semanal
Coliformes fecales Menor a 40 NMP/100 mL Bimensual en temporada de uso
Amebas de vida libre Ausentes Bimensual si el agua es mayor a 30 °C

Esta tabla funciona como guía rápida, pero para cumplimiento sanitario se debe consultar la norma completa y realizar los análisis con métodos adecuados.

Importancia de llevar bitácora

Una parte importante del control sanitario es llevar registro de las actividades realizadas. La NOM-245 contempla bitácoras para documentar limpieza, mantenimiento y resultados de análisis del agua.

Una bitácora puede incluir:

Fecha y hora de medición.
Resultado de pH.
Resultado de cloro o bromo.
Turbidez.
Ajustes químicos realizados.
Retrolavados.
Limpieza de canastillas.
Mantenimiento de filtros.
Observaciones del operador.
Resultados de laboratorio.

Llevar bitácora ayuda a detectar patrones, prevenir problemas y demostrar que existe control sobre la operación de la alberca.

Errores comunes al revisar el agua de una alberca

Uno de los errores más comunes es revisar el agua solamente cuando ya se ve verde o turbia. Lo ideal es medir de forma preventiva.

Otro error frecuente es agregar cloro sin revisar el pH. Si el pH está fuera de rango, el cloro puede no trabajar correctamente.

También es común no medir ácido cianúrico cuando se usan tabletas de cloro estabilizado. Con el tiempo, el estabilizador puede acumularse y afectar la desinfección.

En albercas públicas, otro error importante es no llevar bitácora o no realizar análisis microbiológicos con la frecuencia adecuada.

También puede pasar que se usen kits de prueba en mal estado, reactivos vencidos o mediciones realizadas sin seguir instrucciones, lo que puede generar resultados incorrectos.

Recomendaciones para mantener el agua dentro de parámetros

Para mantener una alberca en buenas condiciones, es importante combinar varias acciones:

Medir el agua de forma constante.
Mantener pH y desinfectante dentro de rango.
Filtrar las horas necesarias.
Limpiar canastillas y skimmers.
Cepillar muros, piso y línea de flotación.
Realizar retrolavados cuando corresponda.
Controlar la carga de bañistas.
Revisar el material filtrante.
Llevar bitácora de mantenimiento.
Realizar análisis de laboratorio cuando aplique.

La calidad del agua no depende de un solo producto, sino de una rutina completa de operación y mantenimiento.

Conclusión

Los análisis del agua en albercas son fundamentales para mantener condiciones seguras, limpias y adecuadas para los usuarios. La NOM-245-SSA1-2010 establece parámetros importantes como pH, turbidez, cloro residual libre, cloraminas, ácido cianúrico, coliformes fecales y amebas de vida libre.

Aunque una alberca se vea cristalina, es necesario medir y registrar sus parámetros para asegurar que el agua realmente se encuentra en buenas condiciones.

En albercas públicas, comerciales, turísticas o de uso frecuente, estos controles son todavía más importantes, ya que ayudan a prevenir riesgos sanitarios y mantener una operación responsable.

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